Adicción a la comida, ¿una excusa para comer en exceso?

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Para algunos expertos, la adicción a la comida se está convirtiendo en una explicación demasiado simplista, una excusa para poder comer en exceso. Claro, que también se apunta que sí es verdad que un pequeño porcentaje de la población, cifrada aproximadamente en un 5%, pueden ser adictos a la comida, pero la idea de la adicción se presenta de forma exagerada, así lo considera John Blundell, catedrático de psicología del Instituto de Ciencias Psicológicas de la Universidad de Leeds (Reino Unido), y lo ha explicado en la conferencia ofrecida en Londres, en un evento organizado por la Fundación Británica de Nutrición.

 

El experto considera que el término adicción a la comida se está utilizando con demasiada libertad, este término ha sido descrito durante décadas en la literatura médica, sin embargo, ha sido durante los últimos años cuando se ha aplicado en una escala que implica a millones de personas, pudiendo ser comparable la adicción a la comida con la adicción a las drogas. Según el experto, a raíz de una serie de publicaciones relacionadas con el azúcar, las grasas, los alimentos procesados y las adicciones, se ha producido una gran campaña a través de los medios de comunicación sobre la suposición de que determinados alimentos sean adictivos y que la adicción a la comida es una de las causas directas que contribuyen a incrementar el índice de obesidad.

El propósito de la conferencia es el análisis de la adicción a la comida, examinando las evidencias que hay detrás de todo lo que se publica y se transmite a través de los medios de comunicación. Además de la conferencia, se ha realizado un debate en el que ha podido participar el público asistente para preguntar a los ponentes y solventar las dudas que tuvieran. En la jornada se ha hablado de las pruebas científicas existentes detrás del concepto de adicción a la comida, los expertos consideran que se trata de una descripción confusa e incluso contradictoria, la evidencia del concepto surge a raíz de una combinación de datos experimentales, reclamaciones científicas, observaciones anecdóticas, opiniones personales, creencias y deducciones.

Se considera que se trata de una simplificación de un conjunto más complejo de factores y comportamientos que ahora se asocian a la obesidad, aludiendo a que se trata de una explicación clínica de la denominada epidemia del siglo XXI. En una encuesta realizada por la Fundación Británica de Nutrición, se determina que hasta el 88% de los consumidores creen que los alimentos azucarados son adictivos, en realidad los seres humanos tienen un deseo innato por el sabor dulce y los alimentos energéticos desde el nacimiento, por lo que no sorprende que muchas personas crean que sus antojos procedan de una necesidad fisiológica.

Sin embargo, existen otros factores que influyen para desear determinados alimentos, los expertos explican que existen mecanismos de aprendizaje que nos animan a decantarnos por determinados alimentos que se asocian a las emociones, parece que se hace referencia al marketing, la publicidad y las prácticas que lleva a cabo la industria alimentaria. Otros expertos en psicología participantes en esta conferencia explican que las personas utilizan determinadas atribuciones de un alimento para justificar su comportamiento. Si una persona considera que es adicta a un alimento puede llevarle a creer que una sustancia integrada en él es la causante de su comportamiento fuera de control.

Con la justificación de que comer en exceso no es culpa de quien abusa de la comida y que por tanto no lo puede evitar, se elimina la responsabilidad personal y el sentimiento de culpa, siendo algo atractivo para el individuo y potencialmente contraproducente para poder evitar el abuso. Hay que decir que algunos expertos apuntan que existen evidencias de que la fructosa y la sacarosa pueden tener efectos específicos sobre el metabolismo o sobre el sistema nervoso central, que se puede equiparar con los efectos que producen sustancias adictivas como por ejemplo la cocaína. Además, hay que añadir que la adicción es una definición clínica especifica asociada a determinados comportamientos.

Según leemos aquí, los expertos consideran que existe una gran confusión en torno a la relación adicción/alimentos, indican que procede de las investigaciones que muestran que las áreas cerebrales de la recompensa son estimuladas por alimentos dulces, pero estas áreas también son estimuladas por la falta de azúcar, en cambio, nadie ha sugerido que dicha falta de azúcar sea algo adictivo. El cerebro depende del suministro de glucosa para funcionar correctamente, es una función básica, por lo que no es de extrañar que se activen las áreas de recompensa al recibir este tipo de alimentos dulces.

Finalmente, los expertos han explicado que contrariamente a la creencia popular, comer azúcar en exceso no es perjudicial siempre que en la dieta no se supere la energía que necesita el organismo para funcionar. Apuntan además que no existen evidencias de que la fructosa sea peor que la glucosa o que ambas sustancias sean perjudiciales para el metabolismo. Es difícil creer que la adicción a la comida sea una excusa para comer en exceso, podríamos pensar que detrás de esta conferencia están las grandes compañías que se dedican a la elaboración de alimentos dulces, no está de más retomar el post Sobredosis de azúcar, en su lectura podíamos saber que el azúcar es tan adictivo como la cocaína, al menos así se determinaba en una investigación realizada en ratones por Serge Ahmed del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia.

Qué opináis, ¿se utiliza el término adicción a la comida como una excusa para poder comer en exceso? Podéis conocer más detalles de la conferencia ofrecida ayer, a través de la página de la British Nutrition Foundation.

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