La gastronomía de Brasil, un valor agregado durante el Mundial

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La vasta geografía de Brasil acoge una gran diversidad cultural y específicamente gastronómica. Algunos consideran tradicional su cocina, otros moderna, pero es, ante todo, heterogénea. Las variadas influencias que ha vivido a lo largo de su historia se plasman en sus platos regionales, y, dependiendo del área del país donde se encuentre el turista, este las saboreará en su paladar. La herencia del mestizaje de culturas europeas, africanas e indígenas permite experimentar la diversidad cultural brasileña bajo el sentido del sabor.

Dos claros ejemplos que han sabido plasmar la identidad gastronómica brasileña son Helena Rizzo y Alex Atala.

La chef, que ha sido recientemente nombrada la mejor cocinera del mundo, desarrolla una cocina que es el reflejo de Brasil: una mezcla de influencias y experiencias. Su trayectoria en Europa, trabajando en restaurantes como El Celler de Can Rocca en España o La Torre en Italia, se ve proyectada en la cocina del restaurante que abrió con su marido, Daniel Redondo, en 2004.

Por su parte, Milad Alexandre Mack Atala fue elegido chef del año por la revista Guía Cuatro Rodas en 2006. Utiliza la cocina amazónica, en especial la gastronomía de Paraná, como elemento base en alguno de sus platos, y defiende en su libro «Por una Gastronomía Brasileira» el uso de la cocina regional.

Ambos cocineros mezclan influencias e ingredientes como la tradición, sofisticación e innovación en la amplia oferta gastronómica brasileña. Difícil es determinar la región con más pasión por la gastronomía, pero Rio de Janeiro, São Paulo y Fortaleza son, además de sedes de la Copa Mundial FIFA 2014, ciudades de buen comer.

Río de Janeiro

Icono de la gastronomía a nivel mundial, la cocina carioca está influenciada por la cultura portuguesa. Aparte de su amplia oferta de restaurantes internacionales, Rio posee platos que son la identificación de la ciudad, como la Feijoada Carioca.

Se trata de un guiso de alubias negras con carne de cerdo acompañado con arroz blanco, chicharrón de tocino, col rehogada, farofa (harina de mandioca tostada con huevo y longaniza) y rodajas de naranja. Tal es la presencia de esta combinación en la cultura carioca que los viernes son conocidos como el «día de la feijoada».

Asimismo, siguiendo con el estilo de vida de la ciudad, se puede encontrar opciones gastronómicas como empanadas, croquetas de mandioca, croquetas de bacalao, patata frita y mandioca frita en los típicos bares cariocas, los llamados botecos.

Fortaleza

La gastronomía de Fortaleza es fruto de sus influencias indígenas, portuguesas y africanas. El pescado y el marisco son importante debido a la localización geográfica del destino.

El plato por antonomasia de Fortaleza es la Peixada Cearence, elaborada con pescados de la región y preparada con salsa de legumbres frescas. No obstante, también encontramos recetas como el Baião de dois, donde la carne es la protagonista: una mezcla de frijol de cuerda, arroz, manteca de botella, cilantro y carne seca. Como postre se pueden saborear los helados elaborados con las frutas típicas como seriguela y sapoti o frutos secos como el anacardo (cajú).

São Paulo

Con una gran variedad de restaurantes (unos 12.500) y bares (15 mil), São Paulo es considerada uno de los mayores núcleos gastronómicos superando a ciudades como París o Londres en número de restaurantes en su amplia oferta gastronómica.

Aparte de diversos restaurantes internacionales, São Paulo destaca también por la cocina regional. Platos como el Feijão Tropeiro (frijoles con harina de mandioca) o el Cuscuz Paulista (plato salado con verduras, huevos cocidos, palmitos y sardinas) son las ofertas gastronómicas más destacables.

Pero si hay un denominador común en este país con más de doscientos millones de personas que acompaña todo tipo de recetas es, sin duda, la caipiriña, una bebida que mezcla lima, cachaça y azúcar. Se sirve fría y se toma con pajita.

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