Sardinillas a la oriental

0
307

Madrid. Uno de los mayores avances en la conservación de los alimentos fue el invento de la conserva en lata, que no data más allá de los principios del siglo XIX y que, curiosamente, nace a causa de la necesidad del ejército de Napoleón (la Grande Armée) de contar con provisiones fácilmente acarreables.

 

Las primeras conservas fueron de carne guisada. Desde entonces, el hombre ha enlatado todo lo que ha podido, y hoy el mundo de la conserva presenta toda la gama de los productos comestibles: cuadrúpedos, aves, vegetales, mariscos, pescados. Hablemos de esta última división. Tendremos que convenir en que las sardinillas en aceite son una de las conservas más populares y apreciadas. Cautivan desde que se abre la lata y se contemplan los pescaditos, descabezados y estibados con orden, con su superficie plateada matizada por el oro del aceite de oliva…

Dos mundos

Han sido más protagonistas de bocadillos cuarteleros que de canapés de salón, pero su presunta humildad no les impide dar mucho juego: tal cual, escurridas, con una patata cocida o unas medias lunas de cebolla, solucionan muy bien una urgencia. La verdad es que todas las latas pueden dar origen a interesantes elaboraciones, siempre tendentes a sacar el máximo partido de lo enlatado.

En el caso de las sardinillas les sugeriremos una forma magnífica de disfrutarlas, una receta que une dos mundos, el Este y el Oeste que decía Kipling (y tenía mucha más razón de lo que puede parecer) que jamás se encontrarían. Hablamos de una tempura, receta que, como les hemos contado alguna vez, Japón devuelve a Occidente siglos después de que los occidentales la llevaran al Imperio del Sol Naciente.

Los portadores fueron, allá por el siglo XVI, misioneros portugueses. En Portugal y en España eran frecuentes las frituras de pescado, incluidas las que envolvían el elemento que iba a freírse en una masa o pasta de freír.

Tradición:

Era plato de día de abstinencia, ya que lo rebozado solía ser pescado, o verduras, de modo que se preparaba y se consumía en tiempo de Cuaresma, “ad tempora cuaresmae”, de donde le vino su nombre japonés, tempura, que es palabra al mismo tiempo esdrújula y aguda. La diferencia con los buñuelos y otras masas de freír es que la suya debe ser más fina.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí