Uno de cada cuatro productos vegetales alternativos a la carne no tiene suficientes proteínas

0
252

Según los resultados de un estudio, uno de cada cuatro productos vegetales alternativos a la carne no tiene suficientes proteínas y no es un sustituto de otras fuentes de proteínas. Estas conclusiones invitan a los consumidores a leer detenidamente las etiquetas de los alimentos para saber si el producto en cuestión satisface las necesidades nutricionales.✅

Los productos vegetales alternativos a la carne están en auge; cada vez son más demandados y su volumen de ventas crece año tras año. Como repasamos aquí, en países como Estados Unidos, las ventas de productos que imitan a la carne experimentaron un crecimiento de nada menos que el 45% en 2020 respecto a las cifras de 2019. Y es que a pesar de que son alimentos que imitan el aspecto, las cualidades organolépticas, el comportamiento en la cocción, etc., de los productos cárnicos, una buena parte de ellos no sustituyen el aporte proteico.

Hoy conocemos un estudio realizado por expertos de Safefood, el organismo público encargado de concienciar a los consumidores sobre cuestiones relacionadas con la seguridad alimentaria y la alimentación saludable en Irlanda, que concluye que uno de cada cuatro productos vegetales alternativos a la carne no tiene suficientes proteínas y, por tanto, no puede considerarse una fuente de proteínas.

Para llegar a esta conclusión, los expertos analizaron el contenido nutricional de 354 productos alimentarios de origen vegetal anunciados como alternativas a la carne que estaban disponibles en los supermercados irlandeses entre abril y mayo del año pasado. Los resultados mostraron que la mayoría de los productos tenían menos grasa y menos grasa saturada que sus equivalentes, pero también tenían menos proteínas. Por otro lado, el contenido de sal era similar o superior, recordemos que otras investigaciones revelaron que las llamadas «carnes vegetarianas» contenían niveles muy altos de sal, lo que ensombrece su carácter saludable, hablamos de ello en este post.

Entre los productos analizados estaban las hamburguesas, la carne picada, las salchichas, las albóndigas, los nuggets, etc., pero también se analizó el contenido proteico de otros productos alimenticios vegetarianos elaborados con legumbres como el falafel u otros como los que pretenden imitar al queso. Los expertos comentan que las proteínas contenidas en estos alimentos proceden de diferentes fuentes, de la soja, de la micoproteína, de diversas legumbres o de los pseudocereales, entre otros.

Señalan que, además de un menor contenido en proteínas y un mayor contenido en sal, este tipo de alimentos están ultraprocesados y tienen una gran variedad de ingredientes para imitar el sabor, la textura y el aspecto del alimento que pretenden imitar. Según la normativa de la UE, si un producto alimenticio tiene un porcentaje de energía que proviene de las proteínas y está entre el 12% y el 19,9%, puede considerarse una fuente de proteínas. Si este porcentaje supera el 20%, el alimento puede considerarse rico en proteínas.

El contenido en proteínas de los productos alimenticios analizados oscilaba entre 0,9 y 30,6 gramos por cada 100 gramos de producto, con una media de unos 10,7 gramos por cada 100 gramos de producto. Los expertos explican que casi uno de cada cuatro productos se consideraba fuente de proteínas, ya que el contenido en proteínas variaba entre el 12 y el 19,9%. Por otro lado, el 49% de los productos alimenticios tenían un alto contenido en proteínas, superior al 20%, por lo que podían considerarse ricos en proteínas.

Sin embargo, una cuarta parte de los alimentos analizados (28%) no podían considerarse ni fuente ni ricos en proteínas, por lo que se advierte a los consumidores que deben ser conscientes de este hecho, especialmente si consumen este tipo de alimentos considerando que cubren sus necesidades proteicas. Los expertos comentan que el contenido de proteínas varía en cada categoría de alimentos, la mitad de los productos tenían una declaración relacionada con las proteínas en la etiqueta, el 11% de los cuales afirmaba que eran una fuente de proteínas, y el 39% afirmaba que eran ricos en proteínas. La mayoría (80%) se anunciaban como fuente de fibra, indicando que contenían al menos 3 gramos de fibra por cada 100 gramos de producto, pero según el estudio, esto se debe a que este tipo de alimentos contienen carbohidratos añadidos, a diferencia de los productos homónimos (carnes), que no contienen fibra en su forma natural.

De los 354 productos analizados, sólo 27 aportaron datos sobre los micronutrientes, siendo el hierro el elemento más destacado en el 6% de los productos alimenticios, seguido de la vitamina B12, prominente en el 4% de los alimentos. Los expertos recomiendan encarecidamente no dejarse llevar por las suposiciones, el hecho de que un producto haya sido elaborado con materias primas vegetales no significa que sea más saludable, que sea un alimento que imite a la carne no indica que aporte lo mismo que ésta, tener en cuenta que en muchos casos se trata de productos ultraprocesados, etc. Por ello, lo mejor es leer las etiquetas de los alimentos para tener claro qué se está consumiendo y si el producto alimenticio cumple con las necesidades nutricionales.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí